El Cafè Bar Alegria fue fundado por José Cortés Domenech en el año 1899 en un “xamfrà” del emblemático barrio del Ensanche Barcelonés.
 
Situado en los bajos de un edificio modernista de la esquina de la calle Comte Borrell con Gran Via de les corts catalanes, el Cafè Alegria ha vivido durante 121 años; golpes de estado, guerras, revoluciones, depresiones, pandemias pero sobretodo, alegrías.
 
El café empezó, como su nombre indica, como cafetería desde primera hora de la mañana hasta ultima hora de la tarde y muy rápidamente se convirtió en uno de los puntos de encuentro de moda en la ciudad condal para tomar café, jugar al ajedrez y socializar.
 

Su estética modernista siempre ha sido un atractivo característico que ha permanecido a lo largo de los años dotando al local de una atmosfera y ambiente acogedor, barcelonés e histórico.

 El señor José Cortés, pasados unos años, cedió la gerencia del bar a su nieta, Maria Cortés, vecina del edificio y asidua al bar. Esta lo gestionó y defendió durante más de 40 años manteniendo el espíritu auténtico y personal que tanto ha caracterizado al Alegría.

 En los años 80, la señora Cortés se jubiló y le cedió la actividad al señor Sergi Hernández, el cual trascurrió como gerente hasta el año 2018, año en el que Carles i Tomas Abellan, junto a Max Colombo, adquirieron la licencia del bar y le dieron un cambio de rumbo con tal de revisar la oferta gastronómica y situar al Bar Alegria de nuevo en el panorama gastronómico barcelonés.
 
Unos meses mas tarde, Carles y Max cedieron el proyecto a Tomas para tomar en solitario la gerencia del bar y crear su primer proyecto en solitario.
 
A día de hoy, el equipo de Bar Alegría junto con Tomas han creado un espacio barcelonés, con carácter y personalidad. Un espacio consciente con el medio ambiente y consciente con la experiencia del cliente dónde se miran y se trazan todos los orígenes de los productos, cuidando las temporadas y calidades de estos para garantizar la mayor calidad posible en un entorno donde suena rumba de fondo y dónde un par de días a la semana la música en directo pone la guinda en el pastel de Tomas.